Caminando por Espadán: Sueras – Castillo de Mauz – Organos de Benitandus

Día espléndido, fresquito pero sin viento y con muchas horas por delante para caminar en una ruta sencilla, para todos los públicos con una forma física mínima. En total 15 kms y 750m de desnivel de una ruta circular por la cara norte de nuestra querida Sierra de Espadán

Comenzamos nuestra ruta en el gran parking del pequeño pueblecito de Sueras no sin antes haber tomado un café en el bar de la misma plaza. La ruta comienza en la parte alta del pueblo por lo que cruzamos el mismo para coger una pista forestal que tomaremos a izquierda hasta la primera señalización, a unos 200m de la salida de las casas. A partir de aquí, seguimos las indicaciones que nos llevarán a las ruinas del Castillo árabe de Mauz, en una subida ligera y zigzagueante por la colina donde se sitúa.
Después de una pequeña charla con algunos corredores y de intentar acceder a la torre del Homenaje que habíamos leido en otras reseñas que se podía acceder (nosotros no llegamos a ver la forma de entrar a pesar de la pequeña escalada de Carlos por las ruinas del castillo) retrocedimos hasta llegar al collado donde se indica la continuación del camino hasta la Fuente de Castro. El camino bordea la colina por cara sur para llegar a esta zona recreativa donde paramos a almorzar. Aquí encontramos una gran fuente, mesas y hasta algún cartel antiguo de fiestas privadas. atención: en dias calurosos, esta parada es casi obligatoria. El área está montada en la zona umbría del barranco de Castro.

Remontando el barranco por el camino que sale detrás de la fuente, seguiremos por la ruta de las fuentes (nosotros no nos desviamos a ver las fuentes de Teula, Avellaner y Cantal) para coger el GR-36 que nos llevó al Mas de la Campana.

Desde aquí, el camino se convierte en corriol ascendente para llegar hasta el collado del Casalet donde nos desviamos del GR que bajaba hacia Alcudia de Veo, y tomamos el corriol que continúa recto. Pasaremos por las ruinas de un antiguo horno de cal y, desde aquí, ya entre los famosos alcornoques de Espadán que aún no se habían dejado ver, volvemos a ascender para llegar al Alto de los Órganos, con unas inmejorables vistas a los dos valles: a norte el del Castillo de Mauz y Sueras; a sur Alcudia de Veo y el pantano de Benitandús.

Desde el Alto retrocedimos unos metros para coger el estrecho sendero de bajada hasta los Organos de Benitandús. Desde los Organos la senda continua bajando en zigzag y llegamos a un desvío que tomamos por la izquierda para volver a Sueras. La senda atraviesa una zona de espesa vegetación hasta que salimos a una pista forestal que nos llevaba directamente al parking donde habíamos dejado el coche.

Una magnifica ruta de medio día para visitar las maravillosas vistas de la cara norte de Espadán.


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Ruta a pie: Engolasters- Estany de L’Illa

Una de las razones más importantes por las que el Valle glaciar de Madriu fue declarado Patrimonio de la Unesco en el 2004 es por el estado de conservación en el que se encuentran todos los signos de supervivencia generaciones pasadas que vivieron en este valle desde hace más de 700 años y de cómo adaptaron los escasos recursos de la zona pirenaica para poder subsistir. Este valle, junto con el de Perafita y Claror, suman casi el 9% del terreno de este pequeño país y contrasta las verdes praderas de cultivo con las impresionantes laderas de las montañas que las rodean. El rio Madriu que recorre toda la ruta crea un depósito natural de agua termal de más de 60ºC, en Escaldes–Engordany.

Con esta descripción, teníamos que visitar sin duda este valle que apenas habíamos visto el año pasado al retorno de la ferrata de Roc d’Esquers. Así que Alexis, Albert y yo, cogimos la mochila después de haber dormido apenas 4 horas para recorrer los 22kms (ida+vuelta) que separan el estanque de Engolasters del Estanque de L’Illa a 2510m de altitud. Empezamos en el aparcamiento de Engolasters (1600m), por el camino dels Matxos, claramente identificado con marcas del GR11 que recorrerá todo el valle y que seguimos durante toda la excursión. Este camino nos llevó hasta Coll Jovell (1779m) en una clara ascensión empedrada. Coll Jovell es el punto de retorno de la ferrata que haríamos el domingo (Roc d’Esquers) junto con Luis, David de NKO-Extreme y Alexis y que toma el camino de les Bordes de Ràmio, la otra alternativa para adentrarse en el valle desde “La Plana” en la carretera de la Comella (Por cierto, para dormir, en la misma carretera se encuentra el Albergue de La Comella, muy recomendable)

Bajando al valle, caminamos en llano por el GR para llegar al refugio de Fontverd (1875 metres): este valle cuenta con 3 refugios libres no guardados muy bien acondicionados para dormir con tu saco. (Eso sí, sin colchón) y zona para picnic.

Seguimos por el camino de L’Orri que discurre justo al lado del rio en una ascensión que nos llevó hasta el Refugio de L’illa, desde se podían contemplar los diversos Estanys, en esta época muy reducidos de agua y donde disfrutamos de una parada para acercarnos al ganado que nos acompañó durante toda la excursión.

Al retorno, tomamos el Camino Comunal de Solà ya pasado el refugio de Fontverd, un corriol bastante más angosto que se adentra a media altura de la ladera de la montaña, entre sube-y-bajas para llevarnos a Coll Jovell de nuevo. (Habrá que tener cuidado en invierno ya que este camino puede ser propenso a sufrir aludes)

MAPA DE LA RUTA

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Cursa de 2 Turons de Moià

Después de 2 meses de descanso de las carreras (con un breve parón para correr la Media Maratón de Valencia a pasillo de yaya) por fin me he decidido a reengancharme (Año nuevo, vida nueva… y tan nueva con el cambio de casa, trabajo y propósitos) al les “Curses de Muntanya”, este año con el objetivo de correr Medias por terreno no asfaltado.

Y para comenzar con buen pie, el domingo pasado dia 17 de Enero, me apunté a la Cursa de 2 Turons de Moià, famosa entre los corredores de ½ montaña y donde experimenté la extraña sensación de correr casi 11kms en barro resbaladizo J  Con 10,7kms, la cursa se presentaba con gente de bastante nivel (A juzgar por las apariencias, que en estas cosas no siempre es acertado), una temperatura aceptable y un recorrido interesante en cuanto a desnivel y, sobre todo, por mi desconocimiento del terreno y el estado de los caminos. Fue este tercer motivo el que hizo que una carrera, aparentemente normal, como las demás que ya había corrido, se convirtiera en un guirigai de paradas, acelerones, subidas por cuerda y resbalones varios:

La cursa discurre por corriols estrechos donde es casi imposible adelantar al que llevas delante. Ello, unido a la gran cantidad de barro y agua acumulados en dichos corriols y las pendientes de algunos de ellos, hacían que la gente corriera en fila india, parándose y haciendo cola para las subidas empinadas y tambien en las bajadas, donde más de uno cayó por resbalones. (He de decir que yo tambien casi me meto en un zarzal de cabeza por una bajada resbaladiza)  Tal y como me comentó Carlos después de acabar y comer chocolate con coca que ofrecieron a todos los participantes, los primeros bajaban literalmente volando.

En resumen, una buena experiencia para practicar en un terreno totalmente nuevo para mí, donde no cuenta tanto lo mucho que corras sino, más bien, la táctica que escojas para llevar la carrera, saliendo de los primeros para no hacer colas, aguantando las subidas de más pendiente y volando en las bajadas. Obviamente, el tiempo no lo tuvimos muy en cuenta .