Acompañando el Tour: 4 días en Pirineos con la bici


Llovía… habíamos pasado una noche de tormenta eléctrica y ahora empezaba a llover a cántaros… nuestras ganas de ver el desenlace del Tour 2010 se nos estaban yendo por momentos y menos sabiendo que teníamos que hacer el duro Tourmalet. Así que nos fuimos a la cafetería y nos llevamos con nosotros unos croissants (como no) para pensar la estrategia. Carlos no lo veía muy claro, sobre todo porque él ya había sufrido la pendiente del puerto más importante de la zona… aún así, creo que mis ganas le pudieron y subimos los kms que separan Bagnères de Bigorre de la Mongie. Los 12 primeros desde el camping al St marie Campan se hacen rápidos, con fuerzas, en una pendiente que ronda el 4% y que casi no te enteras. A partir de este pueblecito famoso por el Tour, la cosa se complica: los grados se acentúan a medida que vas subiendo hasta llegar a la zona de los “túneles” con una pendiente del 10% donde la bici pesaba más que yo.

A mitad subida, el agua empezó a caer más fuerte (menos mal que no hacía demasiado frio), la niebla se espesó hasta no ver más de 5 metros por delante nuestro y las fuerzas iban menguando aunque teníamos la prisa de llegar arriba para ver pasar a Contador y Schleck a tiempo… y ahí que fuimos hasta llegar a la Mongie, donde no nos dejaron seguir y tuvimos que continuar a pie para llegar al bar del Tourmalet. La vista de los cientos de personas sentadas en las colinas esperando a que pasaran los corredores era impresionante; nunca habíamos visto que tanta gente siguiera el ciclismo tan de cerca y, lo mejor de todo, era que muchísimos venían de España. La bajada no fue de las que más se disfrutan puesto que muchos coches bajaban justo después de abrir la carretera pero tampoco hubiéramos podido correr mucho más ya que el suelo estaba demasiado mojado… primer día para el primer puerto ¡Y qué puerto! Llegamos abajo con la sensación de haber coronado la luna y ello nos animó a hacer lo que hicimos los días siguientes.

El segundo día, después del palizón del jueves, decidimos hacer una ruta más ligera saliendo de Luz St-Sauveur para visitar el Circo de Gavarnie. Pasando el Tourmalet de nuevo (Me impresionó que la gente quiera subir en bici hasta allí, la nada) y recogimos a un par de americanos que no sabían ni dónde se habían metido para llevarlos al pueblo. Nos instalamos en el camping en el que estaríamos las dos noches siguientes (Camping TOY en medio del pueblo, muy recomendable si no buscas alguno que tenga piscina) y desde allí hicimos la ruta en pendiente suave (40kms ida+ vuelta entre el 3 y el 5%) donde visitamos el pueblecillo turístico por excelencia de la zona pirenáica y nos juntamos como dos turistas más a disfrutar de la gran vista del circo y su famosísima cascada, pensando en cómo pasar una noche colgado del arnés debajo de la misma al haberte quedado enganchado cuando rapelabas. La vuelta fue todo un acontecimiento: intentamos poner la bici a la máxima velocidad posible y mientras Carlos la ponía a 63km/h yo me quedé en 49km/h y una “castaña” del trece, que menos mal que llevaba el casco y supe reaccionar a tiempo porque, de lo contrario, aún seguiría empotrada en el muro de piedra de contención de la montaña. (Prometo ser prudente a partir de ahora, aquí queda constancia)

El tercer día fue mucho más duro de lo que pensábamos. Quisimos dejar el segundo puerto de especial para el último día y nos decidimos por hacer una larga ruta de 65kms para visitar el Pont d’Espagne de Cauterets, saliendo desde Luz St.Sauveur. Miramos un poco el mapa y bajamos en pendiente suave hasta Pierrefite, estirando las piernas un poco ya que sabíamos que la parte dura llegaría al subir a la zona de cascadas. La subida desde Pierrefite es de pendiente ascendente suave (4-5%) y yo personalmente la disfruté mucho al poder hacer mis largos sprints habituales e incluso pasar a un listillo que me había desafiado al comienzo 😛 Carlos, más tranquilo, decidió guardar fuerzas para la segunda parte que comenzaba en el precioso pueblo de Cauterets (Imprescindible visitar la antigua estación de trenes de estilo western de finales del s.XIX), donde hicimos una paradita de avituallamiento y de “sufrimiento” al descubrir las curvas que nos separaban de Pont d’Espagne. Con pendientes de 7 al casi 10%, las curvas cerradas de la estrecha carretera, las sudamos una a una. El último kilometro, con pendiente del 5% me pareció una rampa de BTT y no el aparcamiento público de la zona de ocio allí montada.

Pero, desde luego, la ruta valía la pena: las preciosas cascadas y las vistas de los picos cercanos daban una gran satisfacción al esfuerzo. Lástima que hubiera tanta gente… pero claro, comprendemos que un lugar así HAY que visitarlo y más si se puede acceder con coche. La bajada no fue tan rápida como a Carlos le hubiera gustado porque había que estar muy atentos a las curvas de herradura que habíamos subido. Antes de llegar a Pierrefite hicimos una parada en el Puente de Napoleón, donde se encuentra la ferrata con el mismo nombre y donde vimos que una familia entera con dos hijos pequeños las pasaba canutas (No sé lo que se le habría ocurrido a los padres porque el nano pequeño era muy pequeño, no llegaba a los escalones ni a las grapas para las manos) Las piernas las notábamos fuertes y con una pendiente tan suave, la subida de Pierrefite a Luz St.Sauveur la hicimos a cámara X2.

Para finalizar nuestras mini vacaciones, el 4º dia decidimos hacer Luz Ardiden, puerto de especial donde los haya y, a mi gusto, mucho más bonito que Tourmalet. Eso sí, más corto. 14kms de subida con pendiente constante nada más salir del pueblo de entre 7 y 9%- Ya íbamos mentalizados para la subida así que a pesar de la pendiente de la tirantez de las piernas, la subida la hicimos con tranquilidad y entre risas, viendo a los de bici de carretera pasarnos con la cara desencajada (Algunos más que otros) La llegada a la estación de esquí la hicimos casi triunfalmente sabiendo que nos habíamos hecho unos cuantos kilómetros de longitud y de desnivel en los 4 días. La bajada fue la guinda de Carlos: rápida, con curvas suaves, carretera ancha y casi sin coches.

Lo mejor de todo: el martes ya estábamos corriendo así que las piernas aguantaron el temporal. Así que dentro de poco estamos montando la Transpirenaica…

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3 pensamientos en “Acompañando el Tour: 4 días en Pirineos con la bici

  1. Felicidades campeones! Impresionante a la vez que instructivo, Patricia ya veo que lo tuyo son las caídas, jaja, espero que no te hubieras dado en la rodilla mala! Nosotros marcharemos este miércoles al camino del norte!

  2. Gracias Carlos!! La verdad es que sí, ya llevo 3 en 1 mes!! 😛
    Espero que lo paseis genial y traed algunas fotos para publicar tambien aquí en el blog. Animaos y escribis vuestra experiencia!

    Un abrazo y cuidado con la lluvia

    Patri

  3. Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

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