Ferrata de La Roca Figueral – Castellón


Dani está muy motivado en empezar en el mundo montano. Después de varios barrancos junto a su hermano Carlos, esta vez decidimos, iniciarlo en las vias ferratas comenzando por una no demasiado conocida pero que esconde muchas sorpresas para los que ya hemos hecho varias.

La aproximación, 10 minutos, por un sendero con ligera pendiente positiva, se hace cortísimo. El día es claro y se ve la peña de roca bastante descompuesta del Figueral, y a sus pies, el pueblo del interior castellonense de la Sierra d’Engarcerán.

Hacia el otro lado, las vistas espléndidas de la Sierra de Espadán, y el majestuoso Peñagolosa , que aún no ha sido coronado por los copos de nieve (Pero pronto así será)

Explicamos a Dani cómo progresar por la ferrata y comenzamos a subir por las grapas, bastante separadas en todo el tramo ascendente.

El primer pasito de duda se resuelve fácilmente con confianza en la piedra, hay buenas manos y sin llegar a la grapa de arriba (sobre todo los bajitos como yo) se prosigue. Para quien no se vea con fuerzas de continuar, encontramos un primer mallón a derechas.

Salimos a una repisa de 1’5m llena de descompuesto. Aquí encontramos un segundo mallón y ya vemos por qué: un desplomado no demasiado duro pero que requiere de confianza en el material, nos hace quedarnos frios pensando en cómo pasarlo sin sufrir demasiado. La solución llega con Carlos que, como siempre, está dispuesto a sacar su cuerda para tirar si hace falta. Benditas las dos presas de escalada artificial que los autores de la ferrata han instalado: una MUY buena mano y otra para salir del desplomado con el pie izquierdo.

El resto continúa con unas grapas más hasta salir al sendero de retorno. Lo bueno llega al final, cuando tras 100 metros de sendero llegamos a un puente tibetano de unos 7 metros que nos deja junto al inicio del rápel volado de 55m. Ojo! Hay reseñas que indican que se puede hacer el rápel fraccionado pero a la salida de la ferrata estuvimos charlando con los equipadores de la misma (¡que casualidad! Allí estaban para intentar abrir una nueva via de escalada) que nos dijeron que era complicado porque se despegaba mucho de la pared.

Así que Carlos y Dani rapelaron por la misma vía ferrata y yo bajé a toda leche pero el sendero de retorno (En 10’ del pie de la ferrata corriendo) para hacer las fotos desde abajo. Ojo! No confundir este sendero con otro que bordea la Roca Figueral, recién hecho, discurre por la cara oeste de la misma.

Allí, entre charla con los equipadores (http://www.amicsdelamuntanya.com/) , llegamos al final de la ferrata. En general, ferrata muy cortita aunque con un par de pasos de iniciación a la escalada, grapas bastante separadas y equipamiento en buen estado, muy cuidado por los autores.
Más información sobre la localización y aproximación en: http://www.deandar.com/ferratas/via-ferrata-roca-figueral

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