6 DIAS


6 días, 2300 km de carretera, 4400 metros de desnivel, una boda……. Con estos números en papel, Patri, Luis y un servidor nos preguntábamos si seríamos capaces, en seis días de llegar a unos de los macizos centrales de Alpes, el Monte Rosa, ascender a un 4500, ir a la boda de un amigo en Acqui Terme y volver a casa. Vaya si lo conseguimos… incluso sobre tiempo para celebrarlo la última noche, pero esa es otra historia.

Y así salimos un martes 28 de junio de 2011. 1100 km por delante, con maletas donde se entremezclaban corbatas y trajes con piolets y cuerdas, y donde cruzamos la France por Montpellier, Orange, Gap, Briançon…. Para cruzar a Italia por Susa, Torino, Borgosesia, y nuestro destino final Alagna, donde dormimos en un camping tropical, al calor de los mosquitos.

El miércoles cogimos un funicular que nos acercó “ligeramente” al refugio Gnifetti (de 1000 a 2900 m) Ya veis, en Alpes las distancias son otra cosa. Desde aquí ascendimos los 600 m de desnivel restantes hasta el mega refu, por senda nevada con magnífica traza. Muy cómodo, si no fuera por la pedazo granizada que nos cayó en la última media hora, con rayo incluido, y en donde Luis y Patri me recordaron, a Contador y Schleck jugándose el Tour.

Gnifetti es un hotel para alpinistas. Más aún si eres afortunado como nosotros y coges un día de poca ocupación para poder disfrutar de una habitación en solitario, con calefacción, y vistas esplendidas al glaciar de los Lyskamm, que te dejan sin hipo. Allí descansamos, jugamos a las cartas (donde gané como casi siempre), nos reímos de los fantoches de algunos guías, e incluso nos pusimos un poco nerviosos por perder unos guantes que felizmente aparecieron al día siguiente.

El jueves fue el gran día. Despertador no demasiado alpino, preparación de los macutos, a encordarse, y para arriba con otras cordadas. Se trata de una subida cómoda aunque larga, y donde el único obstáculo resulta ser la cordada de los gabachos y sus guías, como siempre liándola parda. A destacar el mantenido ritmo que puso Patri en cabeza, que supo llevar al equipo a una velocidad exigente sin llegar a ser agotadora.

A 4100 m aprox. se llega a un collado, donde ya se ven al este la mayoría de 4000 del Monte Rosa: Signalkuppe, Zumsteinspitze, Piramide Vincent, Dufourspitze, Parrotspitze, Lyskamm, y al oeste Suiza, con sus glaciares eternos, y el Cervino elevándose desde su base majestuosa.

Los seracs se suceden por donde miremos, y entre hacer fotos, coger aire, prevenir los peligros, siempre intento echar una mirada atrás y ver la boca entreabierta de Luis ante el entorno, me veo tan reflejado…

La parte final de la subida aprieta. Primero con una pala larga de escalones y finalmente, con una rampa de unos 35º/40º, que nos deposita en la Capanna Marguerita (Punta Signalkuppe) a 4554 m de altura.

Llegamos cansados, la ascensión y la altura se notan, y al parar enseguida notamos los efectos del frío aún estando dentro del increíble refugio, construido en un lugar inhumano (el más alto de Europa) que nos recibe con unos cafés calentitos, malos de c………pero calentitos.Ver como los mini helicópteros, se depositan sobre una pequeña plataforma de nieve de 3 m de largo, al filo de los acantilados de la cara este nos deja más helados todavía, pero hay que arrancar, pero antes nos hacemos las fotos de cima para el recuerdo posando con nuestras banderas de Okodia, Kikaapoa y La Rioja, que el viento trata de arrebatarnos.

Desde arriba se ve todo todavía más inmenso, desde los seracs, las grietas, las crestas, y ahora que ya estamos a pleno sol podemos disfrutar si cabe más del espléndido día que nos ha salido.

Afrontamos la parte final de la bajada con cuidadillo ya que la rimaya está un poco abierta, por lo que la aseguramos con cuidado, y una vez ya en el refu, decidimos quedarnos a pasar otra noche allí, ya que estamos demasiados agotados para seguir bajando. El cansancio hace mella, y se nota sobre todo en la cabeza de Patri, que tal y como ocurre en las barritas y botellas de agua, está bastante hinchada por la presión de la altura.

No está nada mal, otra noche en este bello lugar, donde nos vuelven a dar la suite (con vistas al glaciar). Al día siguiente solo nos queda bajar 600 m hasta el bendito teleférico, que nos llevará de vuelta a Alagna en un periquete.

El resto del viaje se sale de la aventura alpina pero no está mal resumirla ya que siguió siendo aventura. Nos trasladamos al Piemonte, a un hotelito en Alice Bel Colle, al lado de Acqui Terme, donde al padre del propietario, conocido como el tío Tito, nos llevó a la piscina de su chalet a refrescarnos. No podía haber nada mejor después de un ascensión alpina.

Bueno, quizá algo sí, unas pizzas y helados que disfrutamos por la noche en Acqui gustosamente, mientras tratábamos de mejorar nuestro italiano. “Excusa, la discomovile???” Bravo.

El sábado solo nos quedaba disfrutar de la boda de Davide y Anna. Aunque como somos culos de mal asiento dio para más. Por la mañana vimos el museo de ciclismo de Coppi (y los videojuegos del museo interactivos) y por la noche tras la boda, y la farinatta non stop de Luiggi, nos dio para echar alguna copichuela en Alice, que estaba en fiestas, mientras actuaban un grupo de cubanos en la plaza Mayor.

Ahí quedó todo, bueno algo quedó en la habitación también, y que gracias a eficientes gestiones de Patri, pudimos salir felizmente del hotel a la mañana siguiente para emprender una larga vuelta hasta casa…

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