Vuelta al Urkulu en BTT (Navarra, España)

Después de nuestra jornada en el Midi d’Ossau, decidimos aventurarnos en tierras navarras para disfrutar de los famosos hayedos de la Selva de Irati. Sin llegar a adentrarnos en su corazón (al día siguiente haríamos un pequeño paseo partiendo de Orbaizeta), tomamos las direcciones de una ruta de dificultad media (alta para mi teniendo en cuenta el estado de mis piernas después de la super-grimpada del dia anterior) y unos 1100m de desnivel acumulado repartidos en diversas cortas pero duras rampas y unos 46kms.

Partimos pues del Camping Urrobi (Auriz- Burguete), a 5 kms de Roncesvalles en dirección Pamplona. Camping muy aconsejable por todos los servicios que ofrece, por el precio en pleno agosto (20€ tienda + 2pax+coche)  Desde a la entrada de la Colegiata,   parte un camino en dirección este hacia la zona de pastos de Navala. Cruzamos la puerta metálica y nos dirigimos por la pista hacia la izquierda en dirección Orztanzurieta. A la llegada al alto de la primera corta ascensión, continuamos por la pista de la izquierda descendiendo el Barranco de Itolatz hasta la Fábrica de Armas de Orbaizeta. Esta bajada es muy agradable ya que discurre por una pista en muy buenas condiciones tapada por la gran cantidad de hayedos donde encontramos una fuente de excelente agua fresca.

Llegamos entonces a los restos de la Fábrica de Armas de Orbaizeta que visitamos ya que realmente merecen la pena para hacer un pequeño descanso antes de comenzar la ascensión. Volvemos entonces un poco atrás para tomar el camino que sale en dirección al refugio de Azpegi donde comienza la ascensión hasta el Collado de Azpegi. Nos impresiona la diferencia de paisaje entre en frondoso bosque húmedo que, pasado el refugio se convierte en prado de ganado sin un árbol. Dos paisajes completamente diversos en apenas 200 m que convierten a esta zona en parajes únicos y completamente recomendables.

Carlos se entretiene haciendo fotos a las vacas y caballos mientras yo, a duras penas, consigo llegar a la frontera franco-española donde me quedo con la boca abierta ante el magnífico paisaje de media montaña de prado y bosque que se divisa desde este punto. También encontramos un grupo de cromlechs y dólmenes.

A la izquierda nos queda el monte Urkulu, que rodearemos siempre siguiendo la pista hasta llegar al Collado Arnostegi donde divisamos la base de una fortificación de la Época Romana, visitable con un corto ascenso a pie desde el Collado donde se puede dejar el coche.

Aquí, perdimos la pista de la ruta pues pensábamos que debíamos seguir la pista pero no era así: volviendo atrás, ascendimos por las marcas de ruedas que quedan junto a la alambrada para continuar por una pista en bastante mal estado. Siguiendo la pista, nos topamos con el Camino de Santiago, o de Napoleón, como también se le conoce a este tramo que ascenderemos por esta senda con bastante pendiente hasta llegar al Collado de Lepoeder.

Desde aquí, el descenso hasta Roncesvalles se puede realizar por dos caminos: por la carretera pasando por el Puerto de Ibañeta, o bien seguimos el Camino de Santiago por un sendero técnico.

De Roncesvalles al Camping Urrobi solo nos queda recorrer los 4 km de carretera que cruzan el bonito pueblo de Auritz.

Toda la ruta detallada paso a paso en:

http://www.rutasnavarra.com/asp/asp_rutas/ficha_ruta.asp?nume=12135&mode=11&tipo=1

Montseny en BTT: Aiguafreda – Riera de Picamena – El Pujol – Serra d’Ussà – Coll Formic – Coll Ventós – La Calma – El Bellit – Ai guafreda.

Riera de PicamenaPensando en coger la bici después de 2 meses intensivos de barrancos cada fin de semana, pensamos en coger a Luis (nuestro campeón de BBT) para acompañarnos en alguna ruta de paseo (para él) y exigente aunque no mortal para nosotros. Aunque a última hora el deber nos deja sin guía, Carlos y yo nos decidimos por el Montseny, que no hemos visitado extensamente si bien nos queda a 3/4h de casa. Así, libro en mano, escogemos una ruta en la vertiente Oeste del Montseny con un total acumulado de 1160m y 38kms de pista en buenas condiciones y desnivel intenso y constante. Hemos leído que el paisaje no es el más espectacular de la sierra pero esta ruta nos ha hecho conocer las diferentes vistas (caras norte y sur) desde los bosques de hayas a los llanos de bosque bajo.

Nuestra ruta circular comienza en Aiguafreda desde el Paseo Catalunya y subiendo por la calle de L’Avencó comenzamos a ascender suavemente por el margen derecho de la riera de Picamena (El margen de un rio o riera se determina según el sentido que lleva el agua como si fuésemos dejandonos llevar por la misma)

Pasando al lado de una cantera, cruzamos el rio varias veces y encontramos cientos de “bolets” debido a las lluvias de la última semana (Qué pena que no sepamos de setas) . Dejaremos el primer cruce a nuestra derecha en el km.4 que asciende hacia La Morera. La pista principal Pasada una cadena, más adelante encontramos el Pont de Ferro y la pista se adentra hacía la derecha (dejamos un sendero más estrecho al frente) y luego a la izquierda hasta que lleguemos a la masía del El Pujol donde ascendemos en zig zag y la dejamos a nuestra izquierda iniciando un tramo plano de la pista.

(Attn: Si bien no vimos ganado, hemos leído que los dueños no están muy contentos de la pista que atraviesa sus terrenos)

Continuando nuestra ascensión por la Sierra d’Ussà) siguiendo la pista principal hasta llegar al km 14 donde la ascensión se convierte en bastante más pronunciada haciendo "lazadas" para ganar altura hasta la parte superior de la carena. Allí dejamos una pista a nuestra izquierda y seguimos arriba, por la derecha, para seguir ascendiendo hasta alcanzar la el Coll Cerdanya donde iniciaremos una pequeña bajada por la fageda para llegar Coll Formic. 1.145 mts. La paradita en el Bar del mismo nombre es inevitable. Con el fresco del ambiente otoñal (tenemos las orejas congeladas) y la exigencia física, un café caliente nos llena de ganas para seguir hacia el Pla de la Calma por la pista que deja a la izquierda el bar.

El Pla de la Calma es un falso llano desde el Coll Formic (1145m) hasta llegar a una altura de (1225m) por una pista de sube-bajas cortos siguiendo las marcas verdes y rojas y el GR-5. El paisaje es de preciosos valles de vegetación baja que nosotros pillamos con un tiempo y temperatura considerablemente buenos si bien, debido a la orografía del terreno y ya su nombre lo indica, puede llegar a convertirse en una zona azotada por el viento y la niebla.

El retorno desde el Pla de la Calma a Aiguafreda pasa por seguir la pista y las indicaciones hacia Tagamanent. La pista, a la altura de una masía-restaurante se convierte en carretera (Nos quedamos muy decepcionados al ver que habían asfaltado una pista en Parque Natural) con pendientes pronunciadas donde tuvimos mucho cuidado de no toparnos con ningún coche en las curvas de espiral. 3 kms antes de llegar a Aiguafreda simplemente habrá que tener cuidado de no adentrarnos en las urbanizaciones de Tagamanent dejando a la izquierda la pista más evidente para continuar en dirección norte por la bifurcación que nos dejará en la gasolinera de la entrada del pueblo. De aquí al coche habrán 2 kms para recorrer la carretera nacional (Hay que tener cuidado en este tramo debido al poco arcén de la carretera y la velocidad de los coches)
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Una ruta muy variada, sin trialeras pero exigente a nivel físico, para disfrutar de la subida y bajada al comienzo de la ascensión al Matagalls y del paisaje del Montseny en estado puro.

Para más información, el recorrido de esta ruta está detallado en el nº 184 de la revista "Vèrtex"

Acompañando el Tour: 4 días en Pirineos con la bici

Llovía… habíamos pasado una noche de tormenta eléctrica y ahora empezaba a llover a cántaros… nuestras ganas de ver el desenlace del Tour 2010 se nos estaban yendo por momentos y menos sabiendo que teníamos que hacer el duro Tourmalet. Así que nos fuimos a la cafetería y nos llevamos con nosotros unos croissants (como no) para pensar la estrategia. Carlos no lo veía muy claro, sobre todo porque él ya había sufrido la pendiente del puerto más importante de la zona… aún así, creo que mis ganas le pudieron y subimos los kms que separan Bagnères de Bigorre de la Mongie. Los 12 primeros desde el camping al St marie Campan se hacen rápidos, con fuerzas, en una pendiente que ronda el 4% y que casi no te enteras. A partir de este pueblecito famoso por el Tour, la cosa se complica: los grados se acentúan a medida que vas subiendo hasta llegar a la zona de los “túneles” con una pendiente del 10% donde la bici pesaba más que yo.

A mitad subida, el agua empezó a caer más fuerte (menos mal que no hacía demasiado frio), la niebla se espesó hasta no ver más de 5 metros por delante nuestro y las fuerzas iban menguando aunque teníamos la prisa de llegar arriba para ver pasar a Contador y Schleck a tiempo… y ahí que fuimos hasta llegar a la Mongie, donde no nos dejaron seguir y tuvimos que continuar a pie para llegar al bar del Tourmalet. La vista de los cientos de personas sentadas en las colinas esperando a que pasaran los corredores era impresionante; nunca habíamos visto que tanta gente siguiera el ciclismo tan de cerca y, lo mejor de todo, era que muchísimos venían de España. La bajada no fue de las que más se disfrutan puesto que muchos coches bajaban justo después de abrir la carretera pero tampoco hubiéramos podido correr mucho más ya que el suelo estaba demasiado mojado… primer día para el primer puerto ¡Y qué puerto! Llegamos abajo con la sensación de haber coronado la luna y ello nos animó a hacer lo que hicimos los días siguientes.

El segundo día, después del palizón del jueves, decidimos hacer una ruta más ligera saliendo de Luz St-Sauveur para visitar el Circo de Gavarnie. Pasando el Tourmalet de nuevo (Me impresionó que la gente quiera subir en bici hasta allí, la nada) y recogimos a un par de americanos que no sabían ni dónde se habían metido para llevarlos al pueblo. Nos instalamos en el camping en el que estaríamos las dos noches siguientes (Camping TOY en medio del pueblo, muy recomendable si no buscas alguno que tenga piscina) y desde allí hicimos la ruta en pendiente suave (40kms ida+ vuelta entre el 3 y el 5%) donde visitamos el pueblecillo turístico por excelencia de la zona pirenáica y nos juntamos como dos turistas más a disfrutar de la gran vista del circo y su famosísima cascada, pensando en cómo pasar una noche colgado del arnés debajo de la misma al haberte quedado enganchado cuando rapelabas. La vuelta fue todo un acontecimiento: intentamos poner la bici a la máxima velocidad posible y mientras Carlos la ponía a 63km/h yo me quedé en 49km/h y una “castaña” del trece, que menos mal que llevaba el casco y supe reaccionar a tiempo porque, de lo contrario, aún seguiría empotrada en el muro de piedra de contención de la montaña. (Prometo ser prudente a partir de ahora, aquí queda constancia)

El tercer día fue mucho más duro de lo que pensábamos. Quisimos dejar el segundo puerto de especial para el último día y nos decidimos por hacer una larga ruta de 65kms para visitar el Pont d’Espagne de Cauterets, saliendo desde Luz St.Sauveur. Miramos un poco el mapa y bajamos en pendiente suave hasta Pierrefite, estirando las piernas un poco ya que sabíamos que la parte dura llegaría al subir a la zona de cascadas. La subida desde Pierrefite es de pendiente ascendente suave (4-5%) y yo personalmente la disfruté mucho al poder hacer mis largos sprints habituales e incluso pasar a un listillo que me había desafiado al comienzo 😛 Carlos, más tranquilo, decidió guardar fuerzas para la segunda parte que comenzaba en el precioso pueblo de Cauterets (Imprescindible visitar la antigua estación de trenes de estilo western de finales del s.XIX), donde hicimos una paradita de avituallamiento y de “sufrimiento” al descubrir las curvas que nos separaban de Pont d’Espagne. Con pendientes de 7 al casi 10%, las curvas cerradas de la estrecha carretera, las sudamos una a una. El último kilometro, con pendiente del 5% me pareció una rampa de BTT y no el aparcamiento público de la zona de ocio allí montada.

Pero, desde luego, la ruta valía la pena: las preciosas cascadas y las vistas de los picos cercanos daban una gran satisfacción al esfuerzo. Lástima que hubiera tanta gente… pero claro, comprendemos que un lugar así HAY que visitarlo y más si se puede acceder con coche. La bajada no fue tan rápida como a Carlos le hubiera gustado porque había que estar muy atentos a las curvas de herradura que habíamos subido. Antes de llegar a Pierrefite hicimos una parada en el Puente de Napoleón, donde se encuentra la ferrata con el mismo nombre y donde vimos que una familia entera con dos hijos pequeños las pasaba canutas (No sé lo que se le habría ocurrido a los padres porque el nano pequeño era muy pequeño, no llegaba a los escalones ni a las grapas para las manos) Las piernas las notábamos fuertes y con una pendiente tan suave, la subida de Pierrefite a Luz St.Sauveur la hicimos a cámara X2.

Para finalizar nuestras mini vacaciones, el 4º dia decidimos hacer Luz Ardiden, puerto de especial donde los haya y, a mi gusto, mucho más bonito que Tourmalet. Eso sí, más corto. 14kms de subida con pendiente constante nada más salir del pueblo de entre 7 y 9%- Ya íbamos mentalizados para la subida así que a pesar de la pendiente de la tirantez de las piernas, la subida la hicimos con tranquilidad y entre risas, viendo a los de bici de carretera pasarnos con la cara desencajada (Algunos más que otros) La llegada a la estación de esquí la hicimos casi triunfalmente sabiendo que nos habíamos hecho unos cuantos kilómetros de longitud y de desnivel en los 4 días. La bajada fue la guinda de Carlos: rápida, con curvas suaves, carretera ancha y casi sin coches.

Lo mejor de todo: el martes ya estábamos corriendo así que las piernas aguantaron el temporal. Así que dentro de poco estamos montando la Transpirenaica…

Meandros del Calders en BTT: Descubrimiento de la bici

Después de nuestro intento fallido de pasar el finde en el Berguedá debido a las bajas temperaturas, nos levantamos el domingo cuando ya el sol comenzaba a  pegar en el Vallès Occidental. Viendo que el dia había salido estupendo, decidimos coger el libro de rutas y buscar algo cerquita de casa ¿Y dónde mejor que Sant LLorenç de Munt para probar las verdaderas cualidades de la BTT? Allí fuimos escogiendo una ruta que en el libro “50 itineraris en BTT per Catalunya” aparece como de nivel 2 y que, a mi modo de entender, debería ser media, no por el desnivel sino por la orientación del recorrido. Aún llevando el mapa de Alpina, perdimos la pista en varias ocasiones, teniendo que volver atrás para coger la correcta.

La ruta que comienza junto a la BV-1221, la recortamos comenzando en el Coll de la Caseta, donde dejamos el coche. El itinerario transcurre por las carenas y bosques que rodean el norte del parque, llenos de afluentes del rio Calders que, este fin de semana, iba a ser nuestra sorpresa.

Así, nos dirigimos desde el coche por la B-124 al Coll de les Lligabosses, muy conocido entre los ciclistas, por esta carretera que, en estos kilómetros resulta ser muy poco transitada y de poca pendiente. En el km 28, dos pistas salen a la izquierda de la carretera, subiendo nosotros por la que tenia más pendiente. La ruta pintaba compleja por las mil bifurcaciones que cada medio kilómetro había que decidir por dónde continuar (Recomiendo fervientemente llevar la descripción de la ruta propuesta por el libro ya mentado ya que con el mapa de Alpina a penas se distinguen la mitad de los cruces.

La pista escogida discurre por la carena donde se sitúa la blanca Ermita de Sant Pere Màrtir. A partir de este momento se inicia una fuerte bajado con tramos técnicos (No aptos para una iniciada en la BTT como yo) que nos llevó hasta el rio Calders. Literalmente, porque nos encontramos con la pista cortada en seco y el rio que cruzaba en toda su anchura. Pensando en cómo cruzar, la opción más evidente fue la elegida: sacarnos las zapatillas y , bici a cuestas, cruzar el río intentando no resbalar. (He de decir que Carlos volvió a por mi bici, aún no estoy tan en forma) J  Allí nos tomamos un respiro y continuamos por la pista que nos llevó a campos de cultivo de cereales entre las colinas de la zona. La vista era impresionante y guardaba este pequeño tesoro dentro del parque de Sant Llorenç, el castillo de Calders.

Bordeando la colina de las ruinas, nos encontramos con el Molino de la zona y, de improviso, volvimos a aparecer al lado del rio para volver a cruzarlo, esta vez, mucho más cortito el paso. En este punto, subiendo una corta y dura rampa, el libro no deja claro el camino de la bifurcación que teníamos delante: del texto se entendía que teníamos que descender pero cuál fue nuestra sorpresa (otra vez) allí estaba el río de nuevo y, esta vez, no era un paso sencillo precisamente pues quedaba al lado de una caída de agua y el caudal era bastante más abundante. Decidimos pues volver atrás por el camino que habíamos dejado a la izquierda que comenzó a ascender hasta formarse un pequeño corriol en medio de una pedrera (Total, que una parte la hicimos a pie) y llegamos a mitad de la carena, a otra bifurcación. Esta vez ya no seguimos el libro sino que la intuición de Carlos nos decía que dejáramos la pista principal para tomar el marcado con la X. Parecía técnico al comienzo pero después se convirtió en llano y lleno de árboles caídos (Sesión de peripecias bici-pie- rodillas)

La orientación, si sabes usarla, no falla, y acabamos en una gran pista que marchaba hacia más de l’Estrada y que nos volvía a llevar al camino seguido por le itinerario del libro, que ya sólo nos quedaba seguir la pista principal, primero subida, donde llegamos a un tramo de la vertiente norte de la carena donde pudimos disfrutar de la impresionante vista de los Pirineos, aún nevados.

Después de una bajada prolongada, hicimos el tramo más duro (¡Ya queríamos llegar al coche y teníamos hambre!) por la pista que asciende hasta el Coll de les Lligabosses, pista en buen estado pero muy descubierto debido a los incendios del 2003. Desde el coll sólo tuvimos que retroceder el tramo de carretera realizado al comienzo de la ruta, estirando las piernas y deleitándonos de cómo corre la bici por asfalto. En general, una ruta muy recomendable si tienes un buen mapa a mano. La zona tiene muchas opciones para descubrir la BTT.

Ruta de sábado en el Pedraforca: Saldes – Collell – Coll de Bauma – Gressolet

8 de la mañana: nos levantamos con las ganas de probar la nueva BTT de Carlos, la Cannodale SL4 en color rojo, la bici que llevamos esperando algunos meses porque se había agotado en todas las tiendas de Catalunya J

Nos dirigimos al Berguedà, a hacer un par de rutas alrededor del Pedraforca, itinerarios que Carlos me comentaba cada vez que íbamos por la zona y que esta vez, podíamos hacer en BTT. Llegamos pensando que haría relativamente calorcillo y nos encontramos con una temperatura que no subía de los 9º así que la opción de dormir en camping, se nos estaba cayendo por segundos así que elegimos una de las dos rutas que Carlos había trazado por el Valle de Gresolet de unos 1100m de desnivel acumulado y nos dirigimos a la pista que accede al refugio de Lluís Estasen, por la PRC-127. Dejamos el coche en la cuneta y , tapados hasta las orejas, nos montamos en la bici para comenzar, a 1550m de desnivel, a subir por dicha pista que en un corto tramo es asfaltada y que, más tarde, pasando una cadena, se convierte en la espectacular pista forestal que asciende en pendiente constante hasta los Collados de Collell y Bauma . Esta pista, cerrada en invierno por desprendimientos y hielo, aún deja entrever la gran cantidad de piedras desprendidas de la ladera y las lenguas de nieve de los barrancos de la cara Noroeste del Pedraforca y en la que nos divertimos como enanos, haciéndonos fotos y pasando por varias caídas de agua de deshielo.

A 1844m llegamos al Collell, en una subida relativamente rápida y cómoda por la pista, disfrutando de las vistas del valle verde y los picos nevados del Cadí. Este es el punto divisorio entre las cuencas del río Segre (O) y del Llobregat (E), por un lado, y del Cadí y el Pedraforca, por el otro y que discurre por una amplia pista entre prados aún no demasiado verdes. En el Collado del Torn a 1916m de máxima altitud del itinerario, desde donde ya se empieza a bajar (E/NE) con impresionantes panorámicas del Pedraforca y la sierra de Ensija.

En el Collado de la Bauma se comienza a bajar fuertemente por la umbría de Gresolet en un bosque cerrado, siguiendo el torrente del collado de la Bauma y llegamos al santuario de Gresolet, donde hay un área de recreo  y un refugio (Que más bien parece una casa hippie) y donde nos paramos para estirar las piernas y explorar un poco el refugio. Unos metros más adelante se halla a la izquierda el camino de acceso a la Casa Refugio de Gresolet.

Descendidos 700m pasamos por el estrecho de Moronta (SE) en un camino medio pavimentado,y se cruza varias veces el río Gresolet con bastante agua por puentes de cemento. Desde aquí, comenzaba de nuevo la subida hasta el pueblo de Saldes y continuar por asfalto en los últimos kilómetros en un ascensión de 400m de altitud que a mi se me hicieron eternos, a pesar de rodar suaves por el asfalto “a molinillo”. Sinceramente, una de las rutas que había hecho hasta el momento en BTT, durilla por el desnivel y media-baja por la tecnicidad, ideal para disfrutar del paisaje sin estar pendientes de la bici en todo momento.

La georeferencia, mapa y explicaciones técnicas

Ruta matinal en BTT: ARAMUNT- SANT MARTI DE CANALS –ERMITA DE SANT MIQUEL

Nuestro segundo día de bici comenzó de muy buen humor, con un mega desayuno (con croissants enormes) en el bungalow que David nos había buscado en Montardit de Baix. Puesto que los chicos salían para el Barranc del infern y Lara y yo contábamos con 3 horitas para nuestra ruta, decidimos bajar a la Pobla de Segur para realizar una ruta sencilla (media según la información del Centro de BTT) que nos dejara descansar las piernas y disfrutar del paisaje. Nos decidimos por visitar las pequeñas poblaciones de Aramunt y Sant Martí de Canals.

El itinerario parte del Pavellón deportivo de La Pobla de Segur, pasando el puente que cruza la Noguera Pallaresa para recorrer la carretera LV-5182, bordeando la vertiente nord-este del Embalse de Sant Antoni en dirección al Pueblo de Aramunt. Cabe decir que tardamos algunos minutos en encontrar el comienzo de la ruta puesto que no estaba muy señalizada. Más tarde, ya a la vuelta, nos encontramos con un chico que nos paró, por error, y que resultó ser del Centro de BTT que había marcado las rutas. Nos dijo, con cierto pesar, que no había mucha gente que subiera a aquellas tierras para practicar BTT pero que pronto volverían a señalizar las rutas.

Así, seguimos por la carretera llana que bordea todo el pantano dejando ver las playas creadas por el descenso del agua y donde se han montado algunos chiringuitos y áreas de recreo. Del otro lado, campos de cultivo y el impresionante Boumort de fondo. En menos de 20 minutos nos plantamos en Aramunt, donde tomamos un camino rural entretenida en ascenso que nos llevó a Sant Martí. Lo más duro de este tramo fue sufrir el terreno muy irregular del camino, lleno de surcos de tractor pero, sin duda, es un camino precioso para tener unas vistas del embalse desde su vertiente este. Desde Sant Martí a La Poble llegamos en 10 mins, en una cómoda bajada donde pusimos la bici a 40kms/h para acabar subiendo a la Ermita de Sant Miquel (El descanso de piernas y de culete no pudo ser esta vez)  con unas rampas considerables que nos hacían pedir un piñon más grande J  Arriba, contemplamons las vistas, estiramos las piernas y planeamos la bajada haciendo casi spinning (esto es, sin apoyar el culo en el sillin) para no morir en el asfalto desecho. De esta forma, puesto que la ruta se nos quedó un poco corta, aprovechamos para hacer el aperitivo en una terraza de La Pobla a la espera que los barranquistas dieran señales de vida. En resumen, un fin de semana excelente, con buena compañía, tiempo correcto y actividades MUY gratificantes.

Hemos de reconocer que la logística, muy bien llevada por David, nos dejó encantados (Así que, desde aquí, le damos los millones de gracias J )

BTT en la Vall d’Àger

Una semana intentando encontrar una ruta por las tierras de Pallars Jussà no fue suficiente para decidir las dos jornadas del finde… De esta forma comenzamos el sábado, con un montón de mapas en la mochila y algunas reseñas (incluida la que Carlos nos había indicado) de la del Montsec, todas ellas poco esperanzadoras vistos los grandes desniveles de la zona y que todavía no sabemos con exactitud el nivel que tenemos de BTT.  Después de desayunar todos juntos en Tremp, dejamos a los chicos con sus neoprenos para sentarnos un momento y decidirnos por la Vall d’Àger que aparecía en el mapa con desniveles razonables y un precioso GR.


Así que allí nos fuimos, a Àger, donde comenzamos la ruta que nos llevaría, a través del GR1, al Congost de Montrebei. El tiempo pintaba estupendo, entre nubes y claros y un airecillo fresco dispuesto a no dejarnos sudar. El GR discurre en su primera parte, entre campos de almendros (ahora en flor) y plantaciones por una pista  que asciende lentamente, entre subidas y bajadas hasta la población de Corçà. La verdad es que con las ganas que teníamos de coger la bici, la gran montaña del Montsec a nuestra derecha y los campos verdes por los que ascendíamos, ni siquiera nos dimos cuenta del desnivel. Sólo nos sorprendió cuando apareció el Pantano de Canyelles, a lo lejos, en una vista preciosa de todo el valle, casi llegando a la Ermita de La Pertusa, situada entre el Congost, con el pantano a 150m sobre sus pies y que confluye con el valle desde donde veníamos.
Hasta aquí, la ruta confluye por una pista de 3 metros de ancho de tierra y piedra suelta y por donde los visitantes de la Ermita y el Congost llegan hasta el aparcamiento del Coll de La Pertusa. Paramos para ver las impresionantes vistas y explorar el nuevo camino que se abría bordeando el desfiladero del Congost: un corriol de medio metro de ancho demasiado técnico como para recorrerlo en BTT con el nivel que tenemos. Aún así teníamos ganas de ver el famoso Congost y continuamos, bici a rastras, por el caminillo que comenzaba a descender con pendiente considerable, dentro del barranco de la Pardina durante 2 kms. En este punto, dos ciclistas nos iluminaron para aconsejarnos que no continuáramos ya que la fuerte subida desde la vertiente sur del Montsec hasta el propio Congost, nos haría perder las ganas de ir en bici. Por lo que deducimos más tarde, la entrada al Congost, sobre todo en BTT, hay que hacerla desde la vertiente norte, entrando desde el GR1.4 y que se puede descender el barranco de la Pardina por el corriol para subir el que nosotros bajamos.
Pese a nuestras ganas, nos quedamos sin ver el Congost y volvimos por el mismo camino hasta Àger, con las piernas cada vez más sueltas para continuar el día.  Después del descansito en el Bar Las Torres de Àger y puesto que aún teniamos 2horitas y ½ para seguir explorando el valle, decidimos coger la ruta 44 (Díficil según la señalización, pero que no nos pareció tanto) del Centro de BTT del Montsec y visitar el pueblo de la Atmella, en una ruta llena de toboganes aunque con la impresión que iba en descenso (más tarde nos dimos cuenta del descenso real cuando volvimos por la carretera del valle hasta Àger) Pese a ser el mismo valle, fueron dos experiencias totalmente distintas, una con la mañana soleada y la otra por camino bastante tapado. En total, 44kms que nos supieron a poco y que confirmaban que, a la tercera, va la vencida.

Mapa de la ruta