Ascensión al Pic du Midi d’ Ossau ( 2.884 m )

Decidiendo nuestras vacaciones de última hora en pleno Agosto, decidimos coger nuestra Kikaapoa-furgo (¡¡Sí, sí, la furgo tuneada!!) para viajar hasta el norte de España y pasar los 6 días entre Aragón, Navarra y la Rioja, comenzando con la ascensión al Midi d’Ossau, mítica montaña del Pirineo Central de especial mención por estar fuera del principal eje pirinaico. Sin alcanzar los 3000 metros de altitud, es una de las cumbres más famosas, por ser divisable desde mucha distancia, de grandes verticales de piedra oscura que no dejan ni que se acumule la nieve en invierno.
Paraíso de la escalada, cuenta con varios itinerarios de todas las dificultades, comenzando por la Vía de Ascensión Normal, la que nosotros realizamos.
Así, dejamos el primer día la furgoneta a 1’5kms de El Portalet ( 1.794 m ), paso fronterizo entre Francia y España, y cargados con los trastos y la tienda, ascendemos los 300m que nos separan del refugio de Pombie, en poco más de 1h, en las lazadas de la ladera en dirección a la gran mole del Midi. Acampamos en la zona preparada para tal fin, justo al lado del refugio que cuenta con una fuente.
Nos levantamos no demasiado pronto (se nos pegó el saco) y temiendo el calor y la afluencia de gente, mucha de ella sin experiencia ni equipación, comenzamos a subir hasta el collado Suzon ( 2.127 m ) al que se llega rápidamente por una senda muy marcada y evidente.
Desde el collado, la vista comienza a cambiar: ya no se ven unas paredes verticales sino un gran caos de rocas y pedrera que nos alivia la impresión de esta montaña y que ya nos deja entrever dos de las tres famosas chimeneas que hay que superar, sin demasiado esfuerzo para gente con experiencia mínima en alta montaña. Estas chimeneas equipadas con barras a finales del siglo XIX han sido hasta día de hoy muy polémicas. La mayoría de ellas fueron retiradas en su mayoría en 1966, otras aún se conservan, normalmente dobladas ante los intentos de ser arrancadas a golpe de piedra por los montañeros. Visto lo que vimos, es normal que sucedan la gran cantidad de accidentes y rescates que aparecen en los periódicos locales: gente sin experiencia, en zapatillas deportivas, sin cuerda ni casco y con relativa flexibilidad y fuerza para superar las cortas chimeneas que separan las zonas llanas a lo largo de la ascensión.

PRIMERA CHIMENEA
Equipados con casco y con la cuerda, simplemente por seguridad, no por que haga falta, comenzamos a ascender el diedro encajonado y poco expuesto que comienza a unos metros a la izquierda de una placa metálica de recuerdo de algún montañero fallecido. La parte final de esta chimenea es la más complicada ya que se accede a una placa lisa de unos 4 metros donde han eliminado las 2 clavijas que había para ayudarse y se convierte en un paso de III (quizá algo más), primer obstáculo para senderistas donde se advierte de la dificultad de esta vía. (Muy fácil para escaladores, complicada para meros excursionistas)
Así, caminamos el sendero y superamos un pequeño barranco donde todavía queda alguna clavija que nos lleva a la segunda chimenea, ya divisable desde el final de la primera ya que está a unos escasos 200m.

SEGUNDA CHIMENEA
De unos 25-30m y un poco más vertical, la segunda chimenea no cuenta con ninguna especial dificultad aparte de la misma verticalidad (II) y se pude ascender bien por la grieta, bien por la parte derecha de la misma. Nosotros ascendimos por la derecha pero en otras reseñas habíamos leído que la gran afluencia de gente podía hacer que se desprendieran muchas piedras de la parte superior. Nosotros tuvimos mucha suerte al encontrar en pleno sábado del mes de agosto a unos pocos montañeros (Eso sí, de todos los niveles).
Continuando el camino que se abre en semillano por la ladera, llegamos a la base del siguiente caos de roca por el que comenzamos a trepar. Aquí, 3 de los grupos que ascendíamos, subimos cada uno por un sitio distinto (Más tarde, en el descenso, nos daríamos cuenta del camino “oficial”) si bien no ofrecía dificultad alguna ninguno de ellos más que la mera trepada. Hay que tener en mente que donde el camino se divide en 2, uno a izquierdas y otro a derechas, deberemos tomar el de la derecha hasta llegar a la propia base. (Nosotros tomamos el de la izquierda y volvimos al inicial, por no salirnos de la ruta, pero no parecía presentar mayor dificultad)

TERCERA CHIMENEA
No se trata de una chimenea como tal, sino de una grimpada, mucho más fácil que las dos anteriores, únicamente dificultada por la arenilla dejada del rastro de ascensión de tanto excursionista. Aquí no nos encordamos para subir puesto que no sabíamos siquiera que estábamos dentro de la “tercera chimenea” y al final de la misma encontramos la cruz de Portillón (2657m) que tendremos como referencia para la bajada.
Desde aquí, los metros que nos quedan los ascenderemos cómodamente por una pedrera sin mucha pendiente en dirección SO: el Rein de Pombie, llegando a la Punta de Francia (2881m). Destacar de esta zona que es un lugar que en caso de niebla, deberemos seguir estrictamente el rastro de tierrilla de la piedra que ha desaparecido por el continuo ajetreo de montañeros, pues es fácil desorientarse.
Continuamos hacia la izquierda, rodeando un pequeño resalte para trepar fácilmente a la cima principal del Midi d’ Ossau o Punta de España/Pointe d’ Espagne ( 2.884 m ) Aquí, ya con el estómago vacio, hacemos nuestro honor a la ascensión.

DESCENSO
Para el descenso, volvemos por el camino de ascenso, rapelando algún trocito de la tercera chimenea para ganar tiempo ya que la cuerda estaba ya montada de las personas que iban delante nuestro, aunque no presenta mucha dificultad para ser destrepada. Las otras dos chimeneas sí conviene rapelarlas, básicamente por seguridad, sobre todo la última (primera en la ascensión). Están equipadas con spits y cadenas e incluso se encuentran hasta 3 reuniones para no hacer cola de la gran afluencia de personas.

Una ascensión rápida y nueva por ser diferente, una gran grimpada de 3h con pasos entretenidos que te deja muy buen sabor de boca y las piernas algo entumecidas, en un paraje único y con vistas preciosas de toda la cordillera pirenaica.

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Escalada al Cavall Bernat, Montserrat

Domingo 24 de Octubre de 2010.

Si alguna montaña destaca en Cataluña por su singularidad es Montserrat, y si alguna aguja destaca dentro de Montserrat por su figura, tamaño y lo que representa para la escalada aquí es sin duda, el Cavall Bernat. Tantas veces admirada desde la carretera en nuestro camino hacia Manresa o el Berguedà, llegaba el ansiado momento de poder acariciarla de cerca.

Para ello nos juntamos Jordi, David y un servidor en la ermita de Santa Cecilia, junto con Patri que nos acompañará en la aproximación, a través de la canal del Cavall, una dura subida llena de maromas para ayudarnos a trepar que nos dejará a pie del famoso monolito. Tras trepar un III º hasta un árbol, comienza la vía en sí.

En primer lugar nos encontramos un flaqueo de Vº de unos 8/10 metros donde se encuentran las máximas dificultades de la vía ya que los agarres son bastante finos. Superado éste, llega el largo principal de unos 40m de longitud, donde predominan los pasos de IVº con algunos pasos de Vº.

La escalada es disfrutona, con buenos agarres en la grieta, y unas magníficas vistas hacia la inmensa pared dels Diables. Los últimos metros del largo son preciosos, hasta situarse encima de la “berruga”, donde espera la última reunión, de nuevo azotada por un viento intenso como en la mayoría del recorrido.

El último largo es mero trámite, tras un paso de IVº enseguida el terreno va perdiendo pendiente hasta llegar a cima. Allí nos espera la Moreneta para protegernos (nunca mejor dicho, la reunión está incrustada en la figura). Abrazos varios y para abajo antes de que el viento nos tire primero.

Un rapel nos deja de nuevo encima de la berruga, y desde aquí unimos cuerdas para rapelar otros 50 metros hasta la base. Ahora sí que podemos decir que hemos escalado el Cavall. Ya nunca lo miraremos con los mismos ojos desde la carretera ….

Vía Estasen al Pedraforca.

Año 1928. Luis Estasen, el mejor escalador de la época y un mito dentro del montañismo catalán anda decidido a encontrar una vía que recorra la cara norte del Pedraforca, la montaña por excelencia de Cataluña. Tras carios intentos en balde, el 30 de junio, un grupo de 4 hombres, guiados por el magnífico Estasen, consigue enlazar los itinerarios que habían conseguido abrir desde abajo y desde arriba (habían ido descendiendo desde la cima del Calderer destrepando y rapelando en varias ocasiones) a través de un flanqueo tan genial como atrevido, que hoy en día sigue poniendo los pelos de punta a quien lo intentan.

Año 2010. Tras ver el vídeo recreación de la primera ascensión al “Pedra”, un deseo se apodera de mí, repetir esa vía clásica entre las clásicas, e intentar revivir las emociones que pudieron vivir aquellos primeros escaladores, aunque las situaciones sean tan distintas: pies de gato frente a espardenyas, cuerdas super ligeras y resistentes frente a cuerdas de cáñamo, ropa de fibras frente a ropa de lana… y sobretodo tener una reseña e información precisa de lo que nos vamos a encontrar frente al desconocimiento total del “enemigo”, aventura pura, alpinismo en esencia.

Para afrontar el desafío, no soy nada sin un buen compañero de cordada, un amigo dispuesto a aguantar horas de fatiga en la pared, que me asegure largo tras largo, hasta en 14 ocasiones, y que sobretodo confíe en mi 100% en cada momento. Ahí estaba Luis, tan aventurero como insensato, al igual que otro que yo se me, para apuntarse a la juerga.

Llegamos al refugio Estasen (en homenaje a está claro quien) casi anocheciendo del sábado 2 de octubre. Mientras cenamos ya a oscuras, aparece un trío de escaladores que vienen de hacer la vía. Sus caras lo dicen todo, sin preguntarles mucho. Se les ve satisfechos, pero en el fondo, muy en el fondo, porque llevan unas caritas de no haberlo pasado demasiado bien al final. Reafirmamos lo que sabíamos, la vía es muy larga. Así que tras dejarles Luis llamar por teléfono, ya que tenían un compañero sin localizar y verificar en el exterior donde empieza nuestro camino del día siguiente nos vamos a la cama.

A las 06:00 arriba, así que la aproximación la haremos caminando de noche con nuestros frontales para ganar tiempo. Con fácil orientación en general, en hora y media nos plantamos ante las primeras dificultades, un largo de III grado, fácil de superar que tras 20 min. más de caminar nos deja en el principio en sí de la vía.

La vía empieza con 3 largos bastante verticales, con dificultades similares, entre el III+ y el IV grado, sencillos de superar como toda la vía en general, que no supera algún paso de IV+, pero que enseguida empieza a dar una sensación importante de vacío tras nosotros.

El IV largo es sin duda, el paso clave de la vía. Un flanqueo totalmente horizontal, donde comienzas por una repisa muy ancha y poco a poco se va estrechando y estrechando, hasta que el muro de roca gira, se acaban los pies, pierdes de vista a tu compañero y debajo de ti hay una caída de más de 200 metros. Es el momento de templar los nervios. Al fin y al cabo es el momento que quería vivir. Ahora es cuando me viene a la mente Estasen, el primero que hizo este flanqueo sin saber adonde iría a parar. Mientras busco donde poner una baga para asegurarme, veo su famoso pitón, clavado profundamente en la roca durante 82 años, y siento al anclarme a él, que cuando puso ese pitón, Estasen sabía que lo había logrado y que saldría por el otro lado.

Llegado a la reunión, aseguro a Luis, que pasa con temple y aplomo, mirando cada paso y llega hasta donde estoy, sabiendo que hemos pasado el punto de no retorno. Superado este punto, más nos vale salir por arriba sino queremos pasarlo mal tirando rápeles por las inmensas paredes de la cara norte.

A partir de aquí, salimos a “El Jardín”, una zona sencilla, que parece mentira esté situada en medio de lo que le rodea, donde progresamos muchos metros al ensamble, tras ser todo rampas de I y IIº.

Tras éste, y quedarnos alucinados con las vistas de la inmensidad de los muros de la cara norte y su Catedral, la Canal del Riambau, vemos como la gente de la cima nos mira desde muy lejos todavía, sin saber que pensarán de nosotros, diminutos en medio de la nada.

Un largo complicadillo, donde me lío y me meto a escalar un V+ o incluso un sexto, me hace recordar que no puedo perder la concentración, así que tras pasarlas apuradillas retomamos el buen camino y salimos de las zonas más complicadas. De aquí hasta la cima ya solo nos quedan ir echando largos que aunque sencillos, no se pueden hacer sin asegurar, ya que la caída sería fatal, además del peligro de piedras constantes que caen en esta zona.

Finalmente, tras casi 7 horas metidos en la pared, llegamos a la cima del Calderer, en medio de una abrazo, de esos que sellan una gran victoria. Rapelamos un largo, descendemos por las cadenas puestas, y enseguida alcanzamos la vía normal de ascenso al Pedraforca, que en hora y media de bajada por la famosa tartera, destroza gemelos, nos lleva de vuelta al refugio, donde llegamos a las 18:00 aprox. 12 horas en total desde que salimos de este mismo lugar. Brindis a lo grande, y recompensa eterna.

Ahora más que nunca esta vía irá unida a un nombre, Luis. Un Luis que tuvo un sueño y me lo trasmitió, y otro Luis, que hizo que este sueño pudiera convertirse en realidad. Gracias a los dos.

Campeonato del mundo de escalada

P1000657Este fin de semana se realizó la segunda prueba del campeonato del mundo de escalada en el Sant Jordi. Eran unas jornadas que no se podían dejar pasar, por lo que Carlos y Patri fueron en representación de los kikapues, tanto sábado como domingo.

Las finales de ayer noche fueron sencillamente espectaculares. 8b para las chicas y 8c para los chicos, fueron las graduaciones para los “bailarines de la paredes”. Que delicia de pasos cruzados, desplomes, techos, pasos laterales. en fin, un recital de técnica y fuerza (aún me duelen los brazos de verlos) donde los españoles estuvieron francamente bien, aunque la actuación  del checo (hermano de  Fidel de Aida) fue insuperable.

Volveremos la próxima edición sin duda.

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